El Blog de Ricardo Villalobos

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El Equinoccio de Primavera

Llegó la estación anhelada por plantas, animales y seres humanos ya que la presencia de los benévolos rayos solares se convierte en el referente de una nueva vida, lo que hace entrever que estamos ante una temporada que para el observador terrestre y bajo la perspectiva geocéntrica, constituye simbólicamente un referente sobre la más importante conquista a la que el ser humano está llamado en el curso de su vida, como es precisamente la de encontrar el equilibrio y la de mantenerse en él.

Es ésta, una temporada decisiva por tratarse de un suceso de orden estelar fruto de la mecánica celeste que posee decisivas implicaciones en la atmósfera y por ende de la actividad terrestre, como producto de un ascenso de la temperatura que determina una nueva dinámica para las plantas debido a que es el punto de partida de su propagación y, de la misma manera ocurre con la actividad humana y animal. Circunstancias éstas, que se hacen presentes año tras año en el curso de la historia por lo que se deduce que todos los seres vivos conservan en lo profundo de sí la historia de todo lo que ha ocurrido desde los orígenes mismos del sistema solar, y de los procesos promotores de la Vida.

Equinoccio se refiere al periodo del año en que el tiempo que abarca desde la salida hasta la puesta de Sol, es el mismo de aquel que tarda desde el momento en que se oculta hasta que al día siguiente aparece por el horizonte, siendo la temporada del año en que el día y la noche duran lo mismo. Por tal motivo surge de sus raíces etimológicas equi (igualdad) y noccio (noche).

El equinoccio y su etimología

Para los antiguos habitantes de nuestro planeta las condiciones climáticas y las circunstancias propias de la naturaleza fueron la fuente inspiradora de su quehacer y de su cotidianidad de manera tal, que hacían todo lo posible por armonizar con los distintos tiempos estacionales y con los eventos manifiestos en la bóveda celeste, valiéndose de los estudiosos de las estrellas con el fin de adelantarse a estos sucesos y poder actuar, con un conocimiento de causa.  Vale entonces la pena entonces, tener en cuenta que estos días del Equinoccio de Primavera nos hablan de la presencia de un escenario proclive al equilibrio o a la mesura y por qué no decir, a la prudencia.

Etimología

El ser humano desde la más remota antigüedad ha contado con múltiples elementos de juicio precisamente para medir el tiempo y especialmente en el tema de las estaciones diferenciarlas con toda propiedad.  Hay que tener en cuenta en este sentido, que el primer paso de la vida lo define la Primavera, razón por la cual se valieron de la voz compuesta de primus cosa primera, de vere, ablativo de ver. Así que primo-vere, quiere decir: El principio de la primavera o el principio del verano, pues verano se llamó antiguamente la estación que sigue al invierno o que media entre el invierno y otoño.

Por consiguiente, la expresión primo-vere, que en latín significa el principio o la entrada de la Primavera, recibió en castellano una significación más extensa, puesto que abarca toda la estación de aquel nombre. Los franceses llaman a la Primavera prin-temps, de primun-tempus, primer tiempo, porque al enumerar las cuatro estaciones, comúnmente se empieza por la Primavera, que se aprecia como el primer tiempo del año. En la estación primaveral (por el mes de marzo) empezaba el año de Rómulo y desde la misma estación, se hacia  el conteo de los meses y de los signos del zodiaco.

Es importante reflexionar sobre los alcances que posee el Equinoccio, no solamente en un sentido físico y tangible, sino muy especialmente sobre los escenarios del alma y sobre las implicaciones  sutiles que un suceso de esta naturaleza posee, como se aprecia por ejemplo con la llegada de la temporada primaveral en la que se percibe el protagonismo del astro rey que con sus benévolos y eficientes rayos, permite que las nieves pierdan el vigor de antaño y que la Tierra aumente su temperatura, dando pie así al inicio a de un nuevo proceso que permite el surgimiento de la vida con la aparición de nuevos brotes.  Es precisamente a raíz de estas circunstancias climáticas y de estos acontecimientos tan impactantes que surgieron desde tiempos remotos una diversidad de apelativos para referirse a esta época ejemplos entre muchos otro: “Llegó el Espíritu de la Luz” o “Desde ahora nos acompañan el Espíritu de la Primavera

La Mitología y esta fecha

La llegada de la temporada primaveral para el hemisferio norte, se convierte en un referente de gran estima sobre las fuerzas de la vida para retomar su posición y acomodarse en el lugar que les corresponde, con el propósito de materializar las esperanzas que se abrigan desde tiempos pasados sobre la presencia de un periodo en el que la Vida es posible. Cabe reflexionar sobre las culturas antiguas que consideraron esta fecha como el punto de partida de su año tal como se evidencia en los antiguos calendarios. Es una fecha de orden astrológico y astronómico de gran significación no solamente por los procesos propios que se derivan de la mecánica del cielo, sino además por los acontecimientos que se aprecian en la Naturaleza, y de los cuales cada una de nuestras células tiene una historia que contar. Es por esa razón que en tiempos antiguos se valieron de diversos nombres con el propósito de realizar la significación de esta temporada, más aún cuando se sabía el origen verdadero de las cosas en cuanto a que la Primavera estaba correspondida con el tiempo  cuando la luz volvía a la Tierra y en donde la Vida nuevamente resurgiría. Es por esa razón que Ostara, la antigua divinidad la germánica alusiva a la Primavera, también conocida como Eos, la diosa griega del amanecer, o la Aurora para los romanos, fue considerada como la Diosa de la de la Vida y de todo aquello que abre las puertas para que luego del periodo invernal, cuando la vida declina, nuevamente  el proceso de renacimiento se evidencia como proclive a la fertilidad.

Debido a ello, para los días de la Primavera surgieron multitud de rituales tendientes a enaltecer el poder del "Amanecer" o “El despertar de la Vida”  como una festividad que aún conserva visos de los tiempos antiguos como ocurre con el Odinismo, la Wicca y Ostara que se encuentran relacionados con rituales y fiestas diurnas que se celebran alrededor del Equinoccio de Primavera

Implicaciones de este acontecimiento

Como para la astrología, todo lo que se expresa en el cielo se encuentra entrelazado con los sucesos terrestres, estos acontecimientos derivados de la mecánica celeste poseen repercusiones sobre la Tierra, ya que originan los tiempos de sequía, las lluvias, los vientos, el ascenso y descenso de la temperatura y la fotosíntesis en las plantas.

Debido a ello, para los días de la Primavera surgieron multitud de rituales tendientes a enaltecer el poder del "Amanecer" o “El despertar de la Vida”  como una festividad que aún conserva visos de los tiempos antiguos como ocurre con el Odinismo, la Wicca y Ostara que se encuentran relacionados con rituales y fiestas diurnas que se celebran alrededor del Equinoccio de Primavera.

La Luz Fuente De La Vida Se Afianza Con La Llegada...
Luna llena del castor

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