La fuerza astral de la madre ejerce una poderosa influencia sobre el niño, por lo que ella puede sentir lo que él siente y lo que le pasa, pero también la vida que ella lleva ha de incidir poderosamente sobre la existencia del niño hasta sus primeros siete años de vida, ya que hasta esta edad es que precisamente el espíritu del niño logra, penetrar firmemente en su corazón como producto del acrecentamiento astral del niño. Estas son las razones por las que el niño, cuando cumple sus siete primeros años de vida, cambia profundamente su ánimo, su actitud y su disposición hacia la vida.

       

Primer Día del Nacimiento hasta el Primer Año

El primer año de vida del niño se halla doblemente relacionado con la Luna, por ello, es el período de mayor pasividad y de mayor dependencia de lo exterior, es decir, de la madre, ya que todo tiene que hacérselo. Es el tiempo más difícil de recordar, ya que la fuerza de la Luna no fomenta la claridad ni la consciencia.

Del Primer al Segundo Año

En esta etapa cuando el niño empieza a caminar, hablar o a decir sus primeras palabras. Se halla relacionado con Mercurio o Hermes, el mensajero de los dioses, según la mitología griega. Este astro representa la movilidad y la comunicación. En caso de no hacerlo, se puede afirmar que se debe a ciertas complicaciones que deben ser abordadas desde el punto de vista médico.

Del Segundo al Tercer Año

Se corresponde con Venus, astro que rige las formas y la armonía, y que da pie para el establecimiento de las diferenciaciones sexuales, dinamizando el sentido de la belleza. En este lapso se facilita la percepción de los colores.

Del Tercer al Cuarto Año

Se halla correspondido con el Sol como su regente posibilita el acrecentamiento de la potencia vital del niño. Este año y el próximo, como se relacionan con los astros de mayor energía, son etapas en las que se requiere una atención muy especial para ayudarles a canalizar constructivamente sus energías mediante las diversas actividades que aborde. Es el tiempo de mayor rebeldía, pero uno de los períodos, incluyendo el año siguiente, más adecuado para emprender acciones que conduzcan a un fortalecimiento físico y al desarrollo de la autoestima.

Del Cuarto al Quinto Año

En este período regido por Marte y conocido como "la edad de las travesuras", se acentúa la necesidad de emprender y realizar cosas. Se le puede ayudar al niño a fomentar el espíritu de lucha y la capacidad de disponerse de una manera franca y directa con lo que lo rodea. En este año se le debe cuidar de accidentes.

Del Quinto al Sexto Año

Se halla correspondido con Júpiter, por lo que es un año de expansión y de hacer un alto en el proceso de exigencia de los años anteriores. Es un lapso en el que el niño logra una plenitud y una expansión muy acentuada.

Del Sexto al Séptimo Año

Al estar regido por Saturno, es el año de la revisión de la vida en el que se reflexiona sobre lo que se ha hecho y se hace el empeño de acogerse a una nueva actitud. Época adecuada para ayudar al niño a establecer órdenes y disciplinas.

Escrito por Ricardo Villalobos   Visto: 1161 Tags:

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