Lo primero que debe contemplarse es que a este mundo se viene con el fin de aprender y que estamos en la escuela de la vida, lo que requiere por parte de cada persona, una sincera disposición con el único propósito de acceder a estados de conciencia mucho más elevados, de allí, que los múltiples caminos que sean fuente de certidumbres y de confianza vale la pena recorrerlos con el mejor ánimo.

Cuando depositamos nuestra confianza en terceros y esperamos que sus palabras o acciones terminen siendo congruentes con la grandeza, la honestidad y la transparencia, lo más probable es que terminemos en grandes decepciones y que concluyamos que no es bueno fiarse de los demás. Cuando tenemos la certeza que la buena planeación, que el esfuerzo continuado, que una vida llevada con rectitud nos exime de las dificultades o los obstáculos, lo más probable es que terminemos desconfiando de la vida, de nuestro buen juicio e inclusive de lo aprendido.

Eso quiere decir, que no vale la pena depositar la confianza en lo exterior; ya que estamos en un mundo expuesto a cambios, a mutaciones y a explorar circunstancias de las que no del todo tenemos control. Lo que hace entrever que se necesita cambiar las expectativas que se abrigan, en el sentido que corresponde confiar en Dios, en nosotros mismos, en el destino, en lo elegido antes de nacer y tener la certidumbre que desde lo profundo de nuestra alma ya hemos elegido algunas cosas antes de nacer y que no precisamente son congruentes con lo que pensamos puede ser bueno para nosotros.

En el mundo de la astrología se llega a la conclusión que lo que es para nosotros, eso no lo puede cambiar nadie, que lo que acordamos antes de nacer eso indiscutiblemente la vida nos lo ofrece y que por más que luchemos, lo más probable es que nunca lo exploremos, simplemente porque contamos con otras necesidades de nuestra alma. Nos corresponde aceptar lo que la vida nos ofrece tal cual llega y llenarnos de buenos argumentos sobre los beneficios que trae aquello bueno y amable que la vida nos ofrece, pero también del aprendizaje y del crecimiento que podemos tener como producto de la enfermedad, el escollo, la dificultad, la mala respuesta del jefe, del familiar, de la pareja, del amigo, del hermano, etcétera.

Solamente por el hecho de que hayamos nacido en un momento cósmico único en la evolución de nuestro planeta, en la historia de la humanidad, en el largo trayecto de nuestra familia, quiere decir que hay situaciones, eventos y circunstancias que inevitablemente tendremos que enfrentar. En otras palabras como bien señala el kibalión se requiere de una alquimia mental y ese trabajo es fruto de la voluntad de cada cual.

 

Categoría: Noticias Astrológicas   Publicado: Viernes, 01 Agosto 2014 18:45  Visto: 4257 Tags: Imprimir

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