La Astrología plantea que nada es casual en el universo porque el Creador no pudo haber establecido su Creación en forma desordenada, incoherente e inconexa; por ello, señala que el cielo y el hombre son uno solo, y su gran reto es el de hacer asequible al hombre el mensaje del cielo. Para diferenciar los tipos de luz que aparecen en la bóveda celeste, debemos saber que la luz de las estrellas se ve titilar, en cambio, los planetas poseen luz fija, razón por la cual en una noche estrellada es sencillo distinguirlos.

         

Mitología del Sol

Hijo de Leto (hija de un titán) y de Zeus (dios del Olimpo). Por las similitudes naturales con el Sol se le consideró como el Dios que daba la claridad y como aquel que al recorrer la bóveda celeste brindaba la posibilidad de conocer absolutamente todo, de allí que simbolizara la capacidad de develar el futuro. Generalmente, se le representa montado en un carruaje que arrastraba el disco solar, por ello se le relaciona con la regularidad en los procesos y la organización de la actividad humana, motivo por el cual, en el argot astrológico, simboliza la administración, la organización y los cargos públicos.

Encierra en sus atributos la autoridad mayor y determina la orientación de las energías, razón por la cual, se establece un vínculo estrecho entre Apolo y todo aquello que asume un perfil autoritario en la vida de una persona, tal como ocurre con el padre, el jefe, el director o cualquier imagen que tenga representatividad e inspire respeto.

Mitología de Mercurio

Conocido siempre como el ágil, polifacético, versátil e inteligente, hijo de Zeus y de Maya, quien se vio arrastrado por las ansias excesivas de recorrer el mundo y de contar con el reconocimiento de los dioses. La avidez y el afán de conocimiento le caracterizaron y se le distinguió como el dios de la escritura y como aquel que facultaba a los mortales para que pudiesen departir e interactuar cercanamente. Llama la atención que aunque él se destacaba en varias actividades, debido a sus múltiples destrezas, por cierto disímiles, sin embargo, casi todas ellas tenían su propia deidad, lo que muchos conocedores interpretan como el dios de la suplantación. En el argot astrológico se le considera como el astro polifacético, que brinda la posibilidad de realizar múltiples actividades de manera simultánea, además, representa la capacidad de aprendizaje, la disposición pedagógica, la interacción con terceros y la comunicación.

Sus destrezas naturales, sus dotes de relacionista y muy especialmente su extraordinaria velocidad, en el cumplimiento de las tareas asignadas, le hicieron merecedor del título del mensajero de los dioses, lo que hace entrever su espíritu de servicio y su disposición de cooperación.

Mitología de Venus

Las raíces mitológicas de este extraordinario personaje siempre han tenido una estrecha relación con los relatos griegos y romanos, en donde se le conoce como la diosa del amor, de la belleza y su nombre ha sido, desde el punto de vista etimológico, el soporte para construir palabras como afrodisíaco y referirse a aquello que ensalza el placer y promueve la intimidad. Esta diosa mitológica hace parte de múltiples historias y de aventuras, todas ellas tendientes a experimentar el placer de los sentidos, el agrado, la calidez, los besos y la plenitud en este sentido.

En el argot astrológico simboliza todas las circunstancias que conllevan precisamente al amor y a la pasión. Venus hace referencia a los romances que la persona ha de tener en el curso de su vida y de la posibilidad que tiene de contar con una pareja estable.
Como esta diosa fue criada por Nero, los griegos la consideraron la diosa de los marineros, sin embargo esta tradición no cuenta con muchos adeptos, puesto que el dueño de los mares era Poseidón.

Mitología de la Luna

Artemisa, como le llamaron los griegos o Diana, como la bautizaron los romanos, era la diosa de la Luna y así como su hermano Apolo recorría los cielos en el día ella lo hacía en la noche, con el objeto de proporcionarle luz a los mortales en los momentos de penumbra y recordarles que por más oscuro que sea el momento que viven siempre existirá una luz que alumbrará su camino. Por ser un astro que cobra todo su vigor en la noche y como usualmente este período se emplea para dormir, se le relaciona con el mundo onírico y todo lo que atañe a las imágenes mentales, la fantasía, el ensueño, la imaginación pero también el contacto con los mundos fantasiosos derivados de los sueños, igualmente, por dominar las tinieblas, representa la inseguridad, el temor y los múltiples miedos que acosan a cada persona en el curso de su vida. Simboliza la dificultad para sentirse seguro y afianzarse.

Por otro lado, como la noche invita al silencio, a la quietud exterior y recuerda el valor de la pasividad, evoca el valor de la actividad interna. Así mismo, se le considera como la forjadora de los procesos silenciosos que se producen en la Tierra y se le relaciona directamente con el misterio de la vida, de la fecundación y de la maternidad, por ello, las culturas tradicionales correspondían los ciclos lunares con el proceso de la ovulación y por ende de la prolongación de la vida humana.

Mitología de Marte

Aunque sus orígenes son muy discutidos ya que en la gran mayoría de los casos se considera como hijo de Zeus y Hera pero existe un mito que habla de la capacidad de autofecundación que los dioses poseían. Hera como producto de ciertas amarguras y conflictos por los cuales pasó según se dice huyó del Olimpo quien no pudo soportar la presencia de la diosa de la sabiduría ya que sus encantos y lucidez deslumbraban a los dioses, lo que la hizo sentirse supremamente relegada; por este motivo en su huida halló un extraordinario paraje con jardines y flores exquisitas y una melodía que le tranquilizó el alma y le hizo olvidar sus viejos conflictos hasta que penetró a un templo consagrado a Cloris, (diosa que gobernaba las flores y los jardines), en donde esta diosa le aconsejó que cogiese una flor que se hallaba en los campos de Oleno sugerencia que siguió al pie de la letra sólo que una vez la tomó en sus manos y llevó a su regazo esta extraordinaria flor según se dice que concibió a Marte el cual recibió por nombre Ares que con el tiempo se llamó Marte.

Se le conoció por ser un dios brutal, recio, instintivo y por supuesto absolutamente desconsiderado con el otro, amante de la sangre e insensible al dolor que infligía.

Mitología de Júpiter

De Urano y Gea partió la vida y de allí inició la gestación de los dioses de los cuales la primera gran generación fue la de los titanes, los cíclopes entre otros; estaban Plutón, Neptuno y Saturno de los cuales este último fue padre de Júpiter. Es muy notorio que Urano el primero de todos los dioses, haya sido destronado por su hijo Saturno y Saturno a la vez también lo fuera por su hijo Júpiter, de lo que se deduce que es como si contaran con un sino de desgracias en torno al poder. Lo cierto es que Júpiter una vez destronó a su padre se convirtió en el gran soberano del Olimpo y muchos le conocieron como el Dios supremo. Por su capacidad protectora, su disposición natural para el cobijo y el perdón de las faltas, en su búsqueda por transigir ante los errores humanos y por su capacidad conciliadora, se le llegó a considerar también como un gran padre pero no precisamente desde el punto de vista de la generación sino sobre todo por su disposición paternal.

En Roma muy especialmente se realizan múltiples festejos y celebraciones pero muy especialmente los Juegos Olímpicos los cuales se establecieron en su honor, motivo por el cual se puede señalar que este planeta regula la actividad física y las múltiples prácticas deportivas al igual que el ambiente propio de estos eventos que hacía parte de extraordinarias fiestas y de celebraciones que aglutinaban a una buena parte de la población.

Mitología de Saturno

Según la mitología griega, de la unión de Gea y Urano surgió el primer raudal de hijos, quienes empezaron a poblar los cielos y la tierra, algunos de ellos tenían formas descomunales, entre los cuales estaban los Cíclopes, seres que tenían un ojo en medio de la frente, los Hecatonquiros, monstruos de cien manos y cincuenta cabezas a los cuales Urano había capturado y apresado en un lugar inhóspito, Cronos, bautizado con el nombre de Saturno por los romanos, entre otros. Gea, sumida en el dolor y en el anhelo de venganza, por el rechazo y el mal trato que Urano le daba a sus hijos, en complicidad con Cronos le tejió una redada a su esposo Urano para cobrarle así su desprecio. Una noche cuando Urano estaba a punto de posarse sobre Gea, Cronos tomó una hoz de dientes afilados y cercenó el miembro viril de su padre, lo cual le quitó fuerza a Urano y Cronos se convirtió en el regidor del universo y en el Rey del Olimpo.

Desde siempre Cronos ha simbolizado el inevitable paso del tiempo y el inexorable destino que debe cumplirse. Uno de los aspectos que más llama la atención es el reloj de arena que cuenta con alas, lo cual hace referencia a lo efímero de la vida y al paso de los años. Cronos o Saturno en el lenguaje astrológico, representa la disciplina, la constancia, la soledad y la capacidad para enfrentarse a los avatares de la vida, por ello los nativos de Capricornio o quienes tienen una gran influencia de Saturno, planeta que rige este signo, se caracterizan por ser muy estrictos, rígidos y perseverantes.

Mitología de Urano

En cuanto al nacimiento de Urano existen varias versiones, una de ellas cuenta que en un momento, cuando Gea dormía, un gran rayo de luz la cubrió y de este contacto nació Urano, quien debido a su inmensa extensión tomó distancia de ella y esa distancia se convirtió en el cielo estrellado; sin embargo, la distancia es sólo una apariencia pues el cielo y la tierra viven en perenne y permanente comunión. Urano se convirtió en el amante de su madre y con una fina lluvia la fecundó y de allí nacieron todas las plantas, los animales, los mares y los ríos. Luego Gea y Urano engendraron a los Titanes (Océano, Coyo, Críos, Hiperión y Cronos), seres gigantes de los cuales se cree descienden los humanos, luego llegaron las Titánidas (Temis, Rea, Tea, Mnemósine y Feba) y además le dieron vida a los cíclopes (Arges, Steropes y Brontes) y a los enormes Hecatónquiros, (Coto, Briareo y Giges) los cuales contaban con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno. Nix, parió a Tanatos, dios de la muerte; a Hipnos, dios del sueño, a las Hespérides, guardianas de las manzanas de oro, a las Moiras, a Moro, a Momo, a las Keres, a Cloto, a Lacesis, a Atropos, a Némesis, a Apate, a Filotas, a Gera y a Iris.

Urano según los relatos mitológicos tenía el control del Olimpo y absolutamente todo se acogía a sus preceptos y exigencias. Este contexto resalta el significado de la creación inusual, el camino invertido y lo que se sale de toda consideración y límite.

Mitología de Neptuno

Poseidón como lo llamaron los griegos o Neptuno como lo bautizaron los romanos, nació de la unión de Cronos (Saturno) y de Rea (Ops), quienes hicieron parte de la segunda generación de dioses, puesto que primero fue Urano el dios del Olimpo y Gea, y posteriormente fueron sus padres. Valiéndose de todas sus destrezas, de su natural intuición y de su percepción excepcional, conspiró, siendo muy joven, contra Zeus, acto que fue descubierto y le representó la pérdida de la eternidad y la expulsión del Olimpio. Para la mitología Neptuno o Poseidón es el astro que representa las silenciosas y oscuras conspiraciones, las energías ocultas y todo aquello que carece de conciencia. Sus acciones instintivas, producto de su inconformismo, generalmente son castigadas por los humanos o por la vida misma.

Mitología de Plutón

Plutón era hijo de Saturno y Ops, y esposo de Proserpina, a quien raptó para casarse con ella. Ceres, se afligió tanto que provocó el invierno. Al tomar posesión de las profundidades de la Tierra, quiere decir que brinda la posibilidad de penetrar en las raíces más ocultas; a que se indague sobre el pasado remoto y que ayude a entender que existen unas raíces invisibles en las cosas y en los seres, que la clave para rebasar todas las fronteras o los límites concebidos por la mente humana, por la ciencia y a acceder a los mundos silenciosos, misteriosos mágicos y eternos en donde moran las verdades sustanciales o en donde se encuentra la raíz misma de la vida y la esencia de todo lo creado. Al hacerse dueño de las tinieblas, representó también los mundos tenebrosos del ser humano, sus propios secretos y todo aquello que se pretenda hacer invisible a los ojos de terceros. Simboliza la degeneración, la depravación y todo aquello que no se quiere que el mundo conozca; puede representar los más bajos y los más viles sentimientos, pensamientos al igual que los más enconados resentimientos y representa todo aquello que pueda ser secreto, temible o digno de repulsión. Como representante del infierno mitológico, simboliza las posibilidades de realizar canjes con la vida, representa así mismo las culpas, los errores, los fracasos, el perjuicio que se pueda generar en terceros la amargura, la pena y el dolor que se pueda ocasionar a otros, simboliza la infracción de la ley y todo aquello que está expuesto a pagar una pena o una deuda.

Categoría: Los Planetas   Publicado: Lunes, 14 Julio 2014 16:14  Escrito por Ricardo Villalobos   Visto: 1423 Tags: Imprimir

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