Nueva etapa

El 21 de diciembre de 2016 el Sol como todos los años, entra Al signo de Capricornio, lo que está correspondido con la apertura del solsticio de invierno para el hemisferio norte a modo de un acontecimiento estelar con particulares implicaciones sobre la dinámica terrena y humana. Producto de la discrepancia que existe entre el año astronómico (365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos) y el año calendario (365 días cerrados o 366 si es bisiesto), todos los años el punto de partida de los signos y por ende de las estaciones, aumenta aproximadamente 6 horas con respecto al año anterior. En 2016, el solsticio de invierno, se produce el 21 de diciembre, a las 5 y 45 de la mañana para el meridiano 75 W, pero la mañana más significativa por su fuerza e influencia es la del día 22 de diciembre.

Datos técnicos

El término Solsticio proviene del latín solstitium (sol sistere o sol quieto). Cabe señalar que los solsticios son aquellos momentos del año en los que el Sol alcanza su máxima posición meridional o boreal. En el solsticio de verano del hemisferio Norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Capricornio. Cabe señalar que la existencia de los solsticios está provocada por la inclinación axial del eje de la Tierra.

Según la mitología

Los Griegos se valieron de muy particulares frases con el fin de reflejar los enormes alcances que poseían estas fechas en el sentido que la "puerta de los hombres", según las creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 20 al 22 de junio) y "la puerta de los dioses" (el 21 o 22 de diciembre) era aquella con la que querían señalar la presencia de un entorno energético particular que permitía entrar en contacto con dimensiones más elevadas y posiblemente se trataba del tiempo en donde era posible recomenzar la vida y establecer las bases de un momento en el año que permitía acudir a la esencia o a las energías divinas que fueron las forjadoras de la existencia terrena promotora de la vida.

De la misma manera es posible identificar la presencia de umbrales, o de espacios que deben ser traspasados de una u otra manera y para los cuales existen seguramente las respectivas contraseñas, llaves o claves que permitan traspasar estas puertas y encontrar el camino que lleve a acceder a otras dimensiones. Inicialmente se puede pensar que pasar una puerta es acceder a una nueva instancia o encontrar un nuevo escenario, de donde se deduce que el ser humano mediante un trabajo interior puede encontrar la respectiva llave para abrir las puertas correspondientes.
Implicaciones

  • El sustancial cambio en la naturaleza plantea el inicio del invierno o del verano según el hemisferio.
  • El intercambio de la luz, ya que para el hemisferio Norte son las noches más largas del año.
  • Quienes nacen en esta época vienen bajo el signo de capricornio indistintamente del hemisferio.
  • Con los momentos de cambio de estacional inician cuatro signos que se denominan "Cardinales".

Solsticio de invierno

Como las condiciones atmosféricas propias del invierno inhiben la vida y se convierten en el referente de un período de recogimiento proclive a la reflexión y en el que la naturaleza sugiere renunciar a todo lo que se ha adquirido y a todo aquello por lo cual se ha luchado. Es por esta razón que se considera como una temporada de desesperanza en los temas propios de la materia pero sin embargo, ideal para redefinir la vida y encontrar motivaciones sutiles y de orden espiritual sobre lo que se quiere o se espera.

Como la luz del Sol ha desaparecido y la claridad de sus rayos no permite avanzar con la certeza de los tiempos precedentes, se hace necesario acudir a los laberintos del alma con el fin de hacer gala de otro tipo de claridades e inclusive valerse de la experiencia atesorada por las antiguas vivencias con el propósito de hacer lo que corresponde con mayores certidumbres.

Evaluar es la clave

Así como todos sabemos que existe un momento para cada circunstancia terrena y por ende humana, no se puede pasar por alto que entramos en un ciclo especial para mirar hacia el año que termina con el fin de revisar qué se hizo y qué se logró porque es la única manera cómo es posible definir nuevos propósitos y clarificar nuevos derroteros.

La reflexión de estos días

Hay que tener muy en cuenta que el ser humano ha desarrollado su actividad durante cientos de miles de años en estrecho contacto con la naturaleza y en su histórico proceso, ha formado un núcleo indisoluble con ella, sólo que durante los últimos siglos en donde se han construido enormes ciudades y en donde las plantas y los animales solo se aprecian en la internet, en las películas, en las fotografías, en los libros o en los zoológicos, y en donde la vida de cada persona transcurre sin poder respirar el aire matutino, ni escuchar los sonidos del amanecer, ni menos aún levantar su mirada hacia la salida del sol ni apreciar el reverdecer de la vida, razón por la cual se supone que el ser humano se ha distanciado de los ritmos de la naturaleza. Sin embargo, no se puede pasar por alto que pese a esas circunstancias momentáneas en el largo proceso histórico al que se está expuesto, sus células al igual que sus relojes biológicos mantienen una particular sincronía con la naturaleza de donde es posible concluir que de todas maneras, respondemos a esa original programación.

La luz de estos días

En ésta temporada invernal, el frío en el día a día aumenta con excesivo vigor y es imposible desplazarse hacia otras localidades como producto de los rigores del clima, por lo cual, si proyectamos nuestra mente hacia las primeras comunidades humanas, a la llegada del invierno se recogían en las montañas con el fin de preservar la vida pero antes de recogerse en sus refugios cuando el tiempo lo permitía, encendían fogatas, como un símbolo de la luz esperada y de la claridad que esperaban llegaría al término del invierno.

Días para agradecer

En la larga historia geológica de nuestro planeta el ser humano realmente es efímero, en el sentido que tiene muy poco tiempo y también dada la duración de su vida, bien se puede concluir que su paso por este mundo es momentáneo, razón por la cual, cada cosa que recibe, cada amanecer que le sorprende, se convierte en toda una bendición que se debe agradecer. En realidad todo lo tiene para que su vida se torne llevadera y debe ser consciente que a su paso por este mundo solo tiene beneficios, oportunidades y aprendizajes.

El día más corto del año

Cabe recalcar que en el hemisferio norte cada día que pasa antes del solsticio de invierno como ocurre en este caso del día 21 de diciembre las noches se hacen más largas, de allí que amanezca cada día más tarde y anochezca un poco más temprano, eso quiere decir que la oscuridad día a día penetra todos los rincones del planeta, de allí que se trate de una temporada en la que se evidencia la oscuridad por lo cual, es factible encontrar el camino que permita hacer un trabajo interior y espiritual tendiente a darle a la vida otro sentido.

Categoría: Noticias Astrológicas   Publicado: Martes, 20 Diciembre 2016 22:15  Escrito por Ricardo Villalobos   Visto: 1696 Tags: Imprimir

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