La primera Luna llena del año constituye un referente de gran estima para convertir en hechos las iniciativas, planes y proyectos abrigados al término del año anterior.
La fecha
Este suceso lunar ocurre el día 3 de enero a las 5:03, hora local aproximada para el meridiano 75° W
La Luna y el Sol
A medida que la Luna se aleja del Sol, su disco incrementa gradualmente su luminosidad hasta alcanzar su máximo esplendor. Este proceso nos conduce a los días de mayor luminosidad del mes, razón por la cual esta Luna llena se convierte en un referente para la plenitud y la realización en los distintos escenarios de la realidad individual.
El tipo de Luna llena
Tanto la Luna nueva como la Luna llena representan momentos de despliegue energético con campos de acción específicos durante los quince días siguientes. Estas influencias dependen de la configuración celeste del instante y, especialmente, de la manera en que otros planetas se vinculan con la Luna o con el Sol. De esta interacción es posible establecer mediciones sobre sus implicaciones reales en la vida individual y colectiva.
Esta Luna llena se ve reforzada por la presencia de cuatro planetas en el signo de Capricornio, lo que señala un período propicio para concretar, estructurar y dar sustento a lo verdaderamente importante. Es el momento de llevar a la realidad iniciativas, planes y proyectos largamente gestados.
El perigeo lunar y la superluna
La Luna alcanza su mayor proximidad a la Tierra el 1.º de enero de 2026, lo que convierte esta Luna llena en una superluna. Además de ser la primera Luna llena del año, su tamaño aparente nos recuerda que ingresamos en un ciclo donde es posible ver más allá, comprender lo que antes resultaba esquivo y acceder a claridades inusitadas. La atmósfera se ve cargada de radiaciones lumínicas que evocan la necesidad de observar con mayor nitidez y de comprender la realidad en su expresión más esencial.
El perihelio terrestre
Todos los años, en los primeros días de enero, la Tierra alcanza su perihelio, es decir, su mayor cercanía al Sol. Este fenómeno intensifica la radiación solar y se manifiesta de manera vívida en los hechos, con múltiples alcances energéticos. En 2026, el perihelio ocurre el 3 de enero, recordándonos la importancia de la luz y la trascendencia de las energías luminosas que nutren la Tierra y sostienen la vida.
La Luna y la Tierra en su máxima proximidad
La coincidencia entre la Luna cercana a la Tierra y la Tierra cercana al Sol convierte estos días en un período particularmente significativo. Es como si los seres vivos fuéramos irradiados simultáneamente por dos fuentes lumínicas, induciéndonos a realizar cambios, transformaciones y a reafirmar propósitos de vida a partir de las nuevas claridades a las que se accede.
La Luna junto a Júpiter
En el calendario lunar se aprecia con claridad la cercanía de la Luna al planeta Júpiter, símbolo de expansión, prosperidad y bienestar. Este cambio de fase augura viajes, crecimiento, felicidad y plenitud. Todo aquello que lleve el sello de la grandeza se convierte en un rumbo digno de ser transitado. La recomendación es observar la Luna durante la noche acompañada de este magnífico astro.
La Luna llena del Lobo en la historia
A lo largo de la historia, esta Luna ha recibido diversos nombres, especialmente en el hemisferio norte. La presencia y el aullido de los lobos durante el invierno profundo dieron origen al nombre de “Luna llena del Lobo”. El marcado descenso de las temperaturas y la persistencia de la nieve caracterizan este período, que tradicionalmente ha estado asociado a etapas de pausa en la naturaleza y, en lecturas simbólicas posteriores, al recogimiento y la introspección.
Para los atenienses
Siguiendo el ciclo metónico de 19 años, esta Luna llena guarda correspondencia con la del 3 de enero de 2007 y volverá a presentar una configuración similar hacia mediados de la década de 2040.
La Luna llena del Lobo y el invierno
Como Luna propia del invierno boreal, este plenilunio se manifiesta en la etapa del año donde los rigores climáticos alcanzan su punto máximo. No es un período favorable para la siembra ni para actividades exteriores, pero sí un tiempo ideal para el trabajo mental, el estudio, la capacitación y el enriquecimiento intelectual. Favorece la reflexión profunda y la búsqueda de un sentido más trascendente para la vida.
La situación anímica
Es importante cuidar el estado emocional, ya que pueden presentarse altibajos anímicos que, si no se atienden, deriven en desaliento, tristeza o melancolía. La conciencia, la observación interna y el equilibrio emocional resultan fundamentales durante este período.
Quienes se ven más involucrados
Quienes nacieron en fechas cercanas al 3 de marzo, 3 de mayo, 5 de septiembre y 5 de noviembre reciben de forma armónica la influencia de esta Luna llena, favoreciendo procesos de transformación, renovación vital y bienestar general.
Las personas nacidas alrededor del 3 de abril y 5 de octubre atraviesan un período de transición que exige cambios profundos y replanteamientos significativos. Son momentos desafiantes, pero necesarios para redefinir el rumbo vital.
Quienes nacieron bajo esta Luna llena, como los nacidos el 3 de enero y el 3 de julio, se encuentran inmersos en un caudal de energías que impulsa la reinvención total de la realidad personal. Si trabajan conscientemente su vida interior, pueden acceder a profundas claridades y a experiencias de gran valor espiritual.