La Luna Llena te invita a levantar la mirada hacia el cielo en el día más claro del mes y a disponerte con entereza a acceder a una visión más amplia sobre tu propia vida.
El 1 de febrero marca el punto de máxima luminosidad del mes; el Sol alumbra el día y la Luna gobierna la noche. Por eso, tanto esta fecha como los días que la rodean se convierten en un umbral de claridad, comprensión y entendimiento.
La experiencia humana no consiste en acumular hechos, sino en acceder a niveles cada vez más elevados de conciencia. La Luna Llena es uno de los grandes soportes para ese proceso; disipa las tinieblas, revela lo que estaba oculto y te recuerda que siempre es posible ver con mayor lucidez.
LA FECHA
El 1 de febrero a las 17:09 se produce la la Luna llena. Esta fecha ha sido calculada para Colombia, Perú, Ecuador y demás países, cuyo meridiano de referencia es de 75° W
LUNA LLENA DE LA NIEVE
A lo largo del tiempo, la magia de la Luna Llena dio origen a nombres que buscan capturar su sentido y energía. En el hemisferio norte, esta lunación ha sido conocida como Luna de la Nieve, en alusión al periodo del año en el que la tierra se cubre, el paisaje se vuelve blanco y lanaturaleza entra en una pausa silenciosa.
No es solo una referencia climática.
Es un arquetipo vivo que nos da luces.
La nieve cubre el entorno, aminora los sonidos, ralentiza el movimiento y cubre lo visible para que dirijamos la mirada dentro de nosotros mismos. Bajo su manto, todo en apariencia parece detenido, pero en realidad la vida se está reorganizando en lo más intrincado.
Esta Luna te coloca frente a tu mundo interior.
Cuando el mundo exterior se aquieta, tienes la posibilidad de detenerte y observar lo que ocurre dentro de ti.
CUANDO LA NIEVE TE CUBRE
La nieve simboliza el tiempo de repliegue, de pausa, de recogimiento. Es la imagen de un mundo que baja el movimiento para conservar y proteger lo vital, y para atesorar lo que aún no está listo para emerger.
No es estancamiento.
Es preservación.
En tu interior, esta energía puede manifestarse como la necesidad de detenerte, de no forzar procesos, de escuchar con mayor atención lo que realmente importa. La nieve no empuja; envuelve. No violenta: cubre. No exige; protege.
Esta Luna te recuerda algo valioso:
No toda parálisis tiene que ser detención; es movimiento invisible.
Hay ciclos en las que crecer y expandirse implica resguardarte, permitir que lo superfluo caiga, aceptar que ciertas respuestas solo aparecen cuando todo se aquieta.
La quietud también es una forma de sabiduría.
EL CALENDARIO LUNAR
En el calendario lunar, que sacamos a la luz de manera anual esta lunación aparece bajo palabra:
Entrega.
No como rendición, sino como posibilidad de dar lo que no suma para que algo nuevo pueda surgir.
El 1 de febrero se forma un escenario excepcional; cinco planetas reunidos en Acuario anuncian movimientos inesperados, giros abruptos, sucesos que alteran el curso habitual de las cosas y obligan a mirar en otra dirección.
Esta Luna no habla de continuidad y permanecía.
Habla de quiebre.
Pueden manifestarse cambios atmosféricos inusuales, alteraciones en sistemas eléctricos, fallas en comunicaciones, eventos que parecen menores pero tienen impacto colectivo. No es un tiempo neutro; es un punto de inflexión.
Hay lunas que iluminan.
Y hay lunas que despiertan como en esta ocasión.
QUIÉNES SIENTEN SU LLAMADO
Si naciste bajo Tauro, Leo, Escorpión o Acuario, esta Luna ejerce una presión directa sobre tu vida. Te empuja a realizar cambios estratégicos, a modificar estructuras internas y externas, a replantear tus motivaciones más profundas.
Si naciste cerca del 3 de abril o junio, o del 5 de octubre o diciembre, atraviesas un tramo fértil; las cosas tienden a fluir con mayor coherencia y encuentras escenarios propicios para avanzar.
En cambio, si naciste alrededor del 3 de mayo o del 5 de noviembre, estás frente a una coyuntura decisiva. La vida te exige soltar viejas formas de sostenerte y abrirte a destinos distintos. No es cómodo. Pero es necesario.
Y si tu fecha se acerca al 1 de febrero o al 3 de agosto, esta Luna te toca en el centro. Un haz de luz inusual te recuerda que tu historia no puede seguir igual. Algo debe transformarse. Algo debe nacer.
Hay momentos en los que el cielo nos acompaña con luz, evolución y trascendencia.
CUANDO EL INVIERNO TRASCIENDE
Las lunas llenas de enero y febrero actúan en silencio sobre todo lo vivo.
Los animales se resguardan.
Las plantas repliegan su energía.
La naturaleza baja el volumen.
No es muerte.
Es pausa fértil.
Este tiempo te invita:
- A profundizar en ideas nuevas,
- A retomar lecturas olvidadas,
- A concentrarte en tareas que antes postergabas.
El mundo exterior pierde color para que no te distraigas con lo superficial. Es una estación que facilita dejar atrás lo que ya no se puede sostener, morir a verdades que ya no suman a tu crecimiento y renunciar a lo que ya no tiene razón de ser.
TIEMPO DE HIBERNACIÓN
La hibernación no es huida.
Es inteligencia y protección vital.
Es el arte de recogerte para escuchar.
De entrar en ti para comprender.
De quedarte en quietud para ver con claridad.
Este ciclo favorece la introspección, el silencio fecundo, la búsqueda de sentido. No para desaparecer del mundo, sino para volver a él con una mirada más honesta.
UNA LUNA ENTRE MARTE, VENUS, MERCURIO Y PLUTÓN
Esta Luna se ve matizada por un conjunto de astros: Marte, Plutón Mercurio Venus.
Marte empuja, irrumpe, conquista.
Venus concilia, equilibra, vincula.
Mercurio formula las ideas.
Plutón las desmantela hasta su raíz.
Esta Luna te coloca entre dos mundos:
Entre el patrón de lo que has sido y las actitudes automáticas.
Y el de la luz de lo nuevo y el de las verdades que incomodan pero liberan.
No se trata solo de actuar o de armonizar.
Se trata de revisar tu manera de pensar.
De cuestionar los discursos que repites.
De permitir pasar la página a tu pasado.
De permitir que nazca una comprensión más honesta de ti.
Cada pensamiento te muestra un panorama.
No del cielo.
De tu vida.
Esta Luna no te pide perfección.
Te pide conciencia.